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Ahora sé que envidio profundamente a quienes no han contraido aún la enfermedad de la videncia. La fui adquiriendo sin darme cuenta, casi como el otoño desenvuelve hoja a hoja su regalo de invierno. Se aspira una gran dosis de melancolía por los poros que luego se exhala hecha desdén hacia todo. Se acaba la … Sigue leyendo WWWY