A ese relojero que engarzaruedas dentadas y aluminios,que encierra manecillasen círculos que, al cerrarse,denuncian arrugas,no le debemos el tiempo. Él no sabe nadade todo aquello que apresasu artefacto redondo,de todo lo que va liberandoa fuerza de latidos metálicos,monótonos,indistinguibles. El relojero no esfabricante de tiempos. No sabe de qué estarán rellenoslos minutos que su artilugiomarque sobre … Sigue leyendo Poética
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