Me gusta mucho la fresa ácida, esa que, al pasearse entre mi lengua, me enciende la misma electricidad que yo le transmito al recipiente, que se despierta y se yergue. Si acaso, me gusta con un punto dulce, quizás nata, aunque no lo he probado. Dos puntos dulces, pero no demasiado. La vainilla es la … Sigue leyendo Lo amargo
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